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Estudios Sociales

27.09.2015
Australia
ESP |

La influencia de los juguetes de superhéroes en la construcción social del cuerpo

El ideal de cuerpo masculino se ha vuelto cada vez más muscular, tal vez por causa de la exposición de los niños a superhéroes y juguetes de acción
GI Joe 1964
Iron Man 1998
Wolverine 1998
Medidas corporales de juguetes de acción extrapolados a una altura de 1,77 metros

Introducción

Hoy en día es frecuente encontrar imágenes que objetifican a los hombres en los medios masivos de comunicación, y estas imágenes están siendo cada vez más musculares. Torsos de hombres desnudos están ‘al orden del día’ para la publicidad. Esto parece tener efectos significativos en los hombres que ven estos avisos publicitarios y dichos efectos parecen asemejarse a los que experimentan las mujeres que ven propagandas en las que se muestran mujeres delgadas y esbeltas. Inclusive los juguetes de acción para niños están siendo fabricados cada vez más musculosos.

 

La evolución de los juguetes de acción

Pope, Olivardia, Gruber y Borowiecki han examinado ejemplos de los juguetes americanos más populares fabricados en los últimos 40 años.

El juguete GI Joe ha aumentado 10 cm en su medida de bíceps al cabo de 30 años de manufacturación, mientras que su medida de cintura ha disminuido. Es dable destacar también que estos juguetes, además de ser cada vez más musculares, algunos exceden los límites que un cuerpo humano puede alcanzar.

Diversas investigaciones sugieren que la reacción de los hombres ante las imágenes de hombre musculares es bastante similar a la reacción de sus semejantes, las mujeres, ante imágenes de mujeres delgadas. Entre dichas reacciones se encuentran: disminución de autoestima, depresión, culpa, estrés, inseguridad y vergüenza.

Un incremento de estos sentimientos puede conducir al padecimiento de dismorfia muscular.

 

Dismorfia muscular

Dismorfia muscular es un síndrome relativamente nuevo que lo padece en general hombres excesivamente musculares que tienen una creencia patológica en considerarse muy pequeños en musculatura. Sus principales características son el deseo de una musculatura más grande, como así también la constante preocupación por no aumentar su masa adiposa.

Se considera que este reciente síndrome tiene ciertas similitudes con otras formas de dismorfias corporales como, por ejemplo, anorexia nerviosa. Es por ello que en un principio se lo denominó ‘Anorexia Reversa’. El término ‘dismorfia muscular’ reemplazó las anteriores denominaciones de ‘Anorexia Reversa’ y ‘Vigorexia’ en 1997, aunque también es frecuente encontrarlo con esos nombres hoy en día.

Los hombres que padecen dismorfia muscular, al estar tan obsesionados con su entrenamiento, muestran conductas extremas como por ejemplo, seguir entrenando pese a estar lesionados, ya que consideran que un solo día que no ejerciten puede causar que su cuerpo se achique. Diversos son los ejemplos existentes acerca de estas conductas extremas: un hombre no fue al nacimiento de su hijo para poder entrenar en ese tiempo. Otro, perdió su trabajo por insistir en hacer sus licuados proteicos en una licuadora ruidosa sobre su escritorio de manera frecuente: al ser obligado a elegir entre su trabajo y la licuadora, optó por la licuadora y ahora es un personal trainer. De manera similar, un hombre evitaba tener relaciones sexuales con su esposa porque pensaba que iba a desperdiciar energía que podía ser mejor utilizada para entrenar. Otro hombre evitaba besar a su novia por el temor de que ella pudiera trasmitirle calorías a través de su saliva.

Las personas con dismorfia muscular evitan situaciones y lugares donde pueden ser vistos sin vestimenta y suelen usar varias capas de ropas, inclusive en altas temperaturas, para evitar que sus cuerpos sean observados. También monitorean su reflejo en espejos de manera más frecuente que los hombres sin dismorfia muscular, inclusive en las ventanas de las tiendas o en la parte de atrás de las cucharas.

Una consecuencia de estos desórdenes es que la cantidad de cirugías estéticas en hombres ha incrementado en los últimos años, siendo algunas de las más frecuentes los implantes de pecho y de pantorrilla.

 

Posibles implicancias para la Educación Física

Los profesores de Educación Física no estarían exentos a la posibilidad de experimentar distintas reacciones ante imágenes de hombres musculosos en los medios masivos de comunicación, siendo los profesionales más jóvenes los más susceptibles a las mismas.

Es sabido que la mayoría de los docentes de este campo consideran al cuerpo (y a su cuerpo) como un elemento relevante para la enseñanza (tal es el caso de los que usan demostraciones en sus clases). Siendo que sus cuerpos pueden transmitir mensajes a los alumnos, y que ellos mismos pueden haber sido influenciados por la exposición de dichas imágenes musculares, estos docentes podrían transmitir mensajes negativos a los jóvenes y actuar como modelos a seguir no apropiados.

Los efectos negativos que la escolarización en general, y que Educación Física en particular, pueden tener en el cuerpo de los alumnos ha sido documentada por numerosos autores. Es importante que los docentes de Educación Física estén atentos a la influencia que pueden tener sobre sus alumnos y a cómo podrían transmitir sus propias anxiedades y problemas de imagen corporal a estos jovenes, promoviendo el ideal de un cuerpo delgado y esbelto para mujeres, y uno excesivamente muscular para el caso de los varones.

Valeria Varea
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