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Estudios Sociales

02.09.2015
Cuba
ESP |

El impacto negativo del turismo en las zonas costeras

El trabajo aborda las afectaciones medioambientales que provoca en las zonas costeras el desarrollo de las actividades asociadas al turismo
El desarrollo turístico en Cuba es una importante prioridad para el país, y se concentra fundamentalmente en las playas y costas de la Isla
Residuos sólidos en las dunas, procedentes del descuido de turistas
Pasarelas de madera que minimizan las afectaciones a las dunas como consecuencia del paso continuo de personas.

Introducción

El turismo contribuye de manera muy significativa a las economías de los países en vías de desarrollo y a los aspectos del ambiente natural y sociocultural que constituyen importantes recursos turísticos y que atraen al público por su valor estético, recreativo o educativo/científico. Sin embargo, una gran cantidad de los mismos aspectos son especialmente sensibles a la transformación producto de las actividades humanas. Los impactos negativos que trascienden de un desarrollo turístico inadecuadamente planificado e incontrolado, pueden fácilmente dañar a los mismos ambientes de los cuales depende el éxito del proyecto.

Podemos asegurar que el mayor impacto que ha tenido este tipo de proyecto se refiere a las serias alteraciones que provocan en las zonas costeras.

El presente trabajo aborda de una manera sintetizada las afectaciones medioambientales que provoca en las zonas costeras el desarrollo de las actividades asociadas al turismo y a la vez tiene como objetivo fundamental identificar los posibles daños al ecosistema costero que pudieran presentarse si se soslaya este serio problema, así como las diversas medidas que estipula la legislación ambiental cubana para mitigar las consecuencias por la no observancia del impacto ambiental del turismo en nuestras playas.

 

Materiales y métodos

Las condiciones físico-geográficas de Cuba propician el desarrollo de gran diversidad de ecosistemas marinos y costeros, en general de gran fragilidad, que contienen una extraordinaria riqueza al constituir el hábitat de innumerables especies de plantas y animales terrestres y marinos. Estos ecosistemas constituyen el soporte de varias actividades sociales y económicas.

Precisamente, la urbanización de las zonas costeras es una de las situaciones que ha atentado contra la propia calidad del recurso natural que se utiliza, llevando a la degradación de las playas y otros impactos ambientales negativos como son:

 

Presencia de fenómenos erosivos

La causa fundamental del problema de la erosión se puede atribuir a fenómenos naturales. No obstante, factores antrópicos también influyen en el incremento de los mencionados procesos de erosión. En este sentido los principales problemas se relacionan con:

  • El uso de una tecnología inadecuada para la limpieza de las playas, lo que provoca pérdidas de arena, no solo por su extracción con el sargazo, sino otras pérdidas por la compactación y por los cambios en el perfil de la playa que se producen en el proceso de limpieza.
  • Existencia de Puntos Náuticos sin condiciones, almacenándose directamente sobre la duna, numerosos y diversos medios náuticos, siendo evidente las afectaciones que los mismos provocan a la vegetación de las dunas y a las propias dunas.

La contaminación por detergentes, pesticidas, metales pesados y otras sustancias constituye, además, un riesgo para la salud humana, ya que muchas de estas sustancias tóxicas se acumulan en los peces que consumimos y pueden provocar también la proliferación de algas tóxicas que se nutren de algunos de estos compuestos. La proliferación de residuos sólidos no biodegradables como el plástico afecta tanto a organismos bentónicos y planctónicos como a peces, mamíferos, reptiles y aves marinas. La eutrofización acaba empobreciendo al mar al producir el agotamiento del oxígeno, sin el cual muchos organismos no pueden sobrevivir.

 

Alteración en la flora y la fauna acuática causada por los diferentes deportes y actividades acuáticas de los turistas

La franja costera constituye el área ecológica más vulnerable en nuestro país y así ha sido tratado este tema por diversos de nuestros especialistas en la materia. Toda la franja costera cubana se encuentra regulada por el Decreto Ley 212/00 de la gestión costera, el que por demás regula igualmente la arena de playa, que resulta un recurso no renovable a proteger.

Como medida tomada por nuestro país para la protección de nuestras playas es significativo señalar el ya mencionado en el párrafo anterior Decreto-Ley 212 donde se pueden leer las prohibiciones concertadas en su artículo 16 con vista a proteger nuestro litoral, la mayoría de las cuales afectan directamente al destino turístico de ‘sol y playa’. Por ejemplo, el mencionado artículo estipula que no se podrá en esta franja: instalar nuevas edificaciones, ampliar las edificaciones existentes ocupando áreas de la zona costera y de protección, crear nuevas áreas residenciales o de alojamiento y ampliar las ya existentes hacia la zona costera, circular vehículos acuáticos y motorizados en áreas donde haya sido prohibida o limitada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente en coordinación con el Ministerio de Turismo, realizar actividades de equitación, circulación de animales de tiro y circular vehículos de tracción animal en las playas o construir cualquier tipo de instalación.

Otras acciones ambientales tomadas en nuestro país para la protección de las playas son:

  • Prohibición de construcciones sobre las dunas.
  • La construcción de pasarelas de madera que minimizan las afectaciones a las dunas como consecuencia del paso continuo de personas.
  • Vertimientos de arena en las dunas.
  • Prohibición del acceso de vehículos hacia las zonas costeras.
  • Limpieza manual de los balneários.
  • Construcción de muros de contención en los tanques de combustibles de las máquinas auxiliares y de residuales oleosos.
  • Prohibición de acciones de cualquier tipo que afectan o contaminen el mar, la franja de arena o la vegetación, así como las intervenciones constructivas que originen alteraciones a la flora, la fauna y el medio ambiente.

 

Conclusiones

No existen dudas cuando se plantea que para el desarrollo de cualquier modalidad de turismo se precisa que este sea conservando el medio natural y preservando el medio histórico y el cultural y esto se debe a que uno de los efectos del desarrollo del turismo, es su repercusión sobre el medio ambiente; el resultado de su impacto puede ser positivo, pero lamentablemente también puede tener efectos negativos como los expuestos en el presente trabajo.

Debemos cambiar nuestra actitud hacia el mar y el medio ambiente. Sólo comprendiendo la importancia del mar para el ecosistema global y para el futuro de la especie humana podremos cuidar de los ecosistemas marinos y hacer que actividades humanas como el turismo sean sostenibles.

Mileidis Nieves Calzadilla
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