EFDeportes.com

Facebook Twitter Google +

Educación Física

19.09.2014
España
ESP |

Alumnos hiperactivos en la clase de Educación Física

Se proponen algunas orientaciones metodológicas para las sesiones de Educación Física con alumnos hiperactivos que les ayude a adaptarse al entorno escolar.
Tratamiento y protocolo de actuación con alumnos/as hiperactivos

Introducción

Eric Taylor (2000) define la hiperactividad como un estilo permanente de comportamiento. Los niños/as afectados son desorganizados y caóticos, no persisten mucho tiempo en la misma actividad como la mayor parte de los niños/as de su edad y se distraen con mayor facilidad. Son inquietos y tienden a ser impulsivos, metiéndose con frecuencia en situaciones problemáticas

La hiperactividad (TDAH) es un patrón de comportamiento caracterizado por la vehemencia y la inquietud. Los niños/as hiperactivos están siempre en movimiento, no se quedan quietos ni siquiera en situaciones que requieren una calma relativa, como es la clase. En casos extremos, pueden llegar a ser incapaces de entretenerse solos; parecen estar buscando constantemente algo que nunca llega.

Las conductas que presenta son: impaciencia, impulsividad, parece no escuchar nada de lo que se le dice, distrae a los demás, tiene problemas para relacionarse con sus iguales, le cuesta permanecer sentado y quieto…

 La hiperactividad en algunos niños/as suele ser transitoria, y su génesis puede partir de problemas familiares que les hayan afectado: padres que se divorcian, la muerte de una persona querida; una preparación insuficiente para la llegada de un nuevo hermanito;

Si un niño con TDAH no recibe la intervención adecuada desde edades tempranas su sintomatología se acentúa, viéndose acompañada de otra problemática como bajo rendimiento académico, aislamiento social.

 

Protocolo de actuación del profesorado

Dentro de la práctica escolar nos encontramos en el aula con niños y adolescentes con TDAH sin que los profesores tengamos información sobre ello fundamentalmente por dos razones. La primera, aún existen muchos chicos y chicas sin diagnosticar, por desconocimiento del trastorno por parte de padres y profesorado. En segundo lugar existe un número de casos que aun habiendo sido diagnosticado no se informa al centro para evitar rechazo escolar y social, se trata de un trastorno que aunque no es grave si cuenta con «mala prensa» dentro del ámbito escolar debido nuevamente al desconocimiento de los profesores al respecto.

No todos los problemas son por la dificultad para concentrarse, además puede tener dificultades para analizar los requisitos de una tarea, generar estrategias de solución de problemas y evaluar su propio rendimiento. Por ello son muy beneficiosos los métodos basados en la autorregulación o aprendizaje autoinstruccional, con los que aprende a usar su propio lenguaje interior para organizar las tareas y llegar a las mejores soluciones. Se consideran muy apropiadas la realización de actividades de relajación y las que mejoren su nivel de atención.

Antes de tomar decisiones, debemos de tener en cuenta el informe del alumno/a y las orientaciones educativas que nos den los profesionales encargados de estos casos (psicopedagogo o psicólogo del E.O.E., el profesor de Educación Especial, los asistentes sociales, los pediatras, los psicoterapeutas, el psiquiatra infantil…..).

 

Pautas de actuación docente

  1. Actuar como si no hubiera ningún problema con el alumno/a, salvo cuando la conducta sea alborotadora o peligrosa. En ningún caso establecer un enfrentamiento verbal entre profesor-alumno.
  2. Cada vez que se pelee o amenace, empuje o moleste, tener siempre la misma actuación; no se debe en algunas ocasiones permitir la conducta y en otras castigarlo, recriminarlo o expulsarlo.
  3. Buscar reforzadores sociales (alabanzas, comentarios positivos, felicitaciones, reconocimiento colectivo) o reforzadores de situación (ser el encargado de..., abrir el gimnasio, sacar y repartir el material) que puedan ser agradables cuando el alumno se porte bien y así también no tenga que esperar durante mucho tiempo en la fila, aspecto que agrava su problema
  4. No darle excesivas órdenes a la vez. Plantear ejercicios no muy dinámicos, pero que no existan eliminados, pues no podemos desprender al niño hiperactivo de situaciones en las que realmente pueda desahogarse. Darle las instrucciones de forma breve, clara y concisa. Si es necesario darle las instrucciones por escrito haciendo que nos repita la propia instrucción.
  5. Hacer adaptaciones curriculares motivadoras adecuadas a sus intereses. Plantear actividades con varios niveles de dificultad.
  6. Cuando se le regañe, hacer los comentarios negativos a la situación, nunca a la persona, hacerlo con calma y a ser posible a solas, con ello reforzaremos su autoestima. Si le hemos de castigar, los castigos deben ser cortos e inmediatos.
  7. Cuando tenga conductas agresivas jamás tocarle, ni gritarle en ese momento. Es necesario dejar unos momentos para que se tranquilice y después tomar las medidas que se consideren necesarias. El profesor debe mantener la calma y dominar la situación tanto la verbal como la comunicación gestual. El alumno debe conocer las consecuencias negativas de sus comportamientos, ya que siempre se actuará de la misma manera. Es más importante tratar que logren éxitos en sus aprendizajes que en "reeducar" sus malas conductas, pues (aunque éstas no se deben desatender) a medida que mejoren los aprendizajes irán disminuyendo los malos comportamientos.
  8. No permitir en ningún caso conductas auto lesivas ni poner en peligro a los demás compañeros. Mediaremos ante sus conflictos, haciendo de modelo de resolución de problemas.
  9. Debemos anticiparnos constantemente a las consecuencias que tendrá su conducta.
  10. Trabajar mucho a partir del juego, estableceremos juegos cooperativos (actividades por parejas y grupos reducidos) en los que el alumno participe activamente. Eliminar en todo momento las situaciones de espera, para ello eliminar las filas y plantear actividades de ejecución simultánea, variantes en las actividades.
  11. No etiquetar ni hacer juicios de valor sobre su comportamiento, ser conscientes de que no lo hacen adrede. Debemos tener un conocimiento mínimo sobre este trastorno. Lograremos mejores resultados con estos alumnos/as si el profesor tiene conocimientos previos sobre este problema.
  12. Trabajaremos la mejora de sus conductas sociales, como hacer peticiones, pedir ayuda, reconocer dificultades, admitir errores, saber demostrar sus sentimientos de enfado, rabia, etc.
  13. Dividir las actividades en pequeños pasos para que puedan hacer aprendizajes breves que su capacidad atencional pueda asumir. Las tareas cortas le permiten no cansarse y que no entre en la monotonía y no se distraiga, programarle períodos de descanso donde se pueda mover; conforme lo vaya consiguiendo ir aumentando el número de tareas, la cantidad de esfuerzo, y el tiempo para su realización..
  14. Reforzaremos sus conductas adecuadas como ir despacio pero haciendo bien las actividades (la calidad frente a la cantidad).
  15. Se les debe tratar cariñosamente y siempre de forma calmada, sin gritos ni gestos de desesperación. Es muy importante no hacer comentarios negativos sobre su conducta que él pueda oír.
  16. No se debe obligar al niño a estar sentado más tiempo del que realmente puede mantenerse. Es preferible que esté poco tiempo interesado en una actividad, que hacerlo permanecer mucho rato en lo mismo sin atender a nada de lo que se está haciendo e incluso, a veces, perturbando a los demás. Es importante que no vean las actividades pasivas como un castigo, sino que trataremos de que se interese por ellas.
  17. Es conveniente que se ayude a estos niños en las actividades en las que tengan que concentrar la atención; primero despertaremos su interés por la actividad, para luego sentarse con ellos y guiarlos por los pasos necesarios para su realización, para así formarles el hábito de concentrarse.
  18. Para lograr que se tranquilicen, es fundamental proporcionarles un ambiente de calma; hay que evitar las conductas alteradas y los ruidos fuertes a su alrededor.

 

Orientaciones metodológicas dentro de la sesión de Educación Física

En cada sesión de tratamiento se les deben asignar a los alumnos tareas y responsabilidades individuales que les permita una mayor participación dentro de la dinámica grupal. Para trabajar el movimiento se deben utilizar diversas formas organizativas tales como: caminar dispersos por la pista de deportes, unirse en parejas, tríos, círculos, etc.

 El profesor en la aplicación del tratamiento debe priorizar aquellas técnicas, ejercicios y actividades que vayan destinadas a erradicar o disminuir la excesiva intranquilidad, agresividad y violencia que pueden traer consigo trastornos de la personalidad. De igual modo propiciaremos un nivel óptimo de relajación en el niño lo que le permitirá sentirse más ecuánime y tranquilo en su relación con los demás alumnos y amigos.

La forma de realización de los ejercicios y actividades debe cumplir el principio del aumento gradual y progresivo de las cargas (de lo sencillo a lo complejo), donde se pongan de manifiesto la cooperación y ayuda mutua, la comunicación, el trabajo en grupos en el cual todos se sientan parte integrante del mismo.

En relación a los juegos, primero deben utilizarse los juegos de movimiento, los que propiciaran en el niño un incremento del Gasto Energético y después utilizar Juegos encaminados al desarrollo de la expresión corporal, para mediante estos ejercitar el ritmo, la coordinación, las dramatizaciones y después incluir la realización de los juegos pasivos, los cuales influyan en la relajación de los mismos.

Las actividades musicales y recreativas se recomienda que al inicio se realice el movimiento corporal sin música mediante la imaginación y creatividad del niño/a para después incorporar la música donde el alumno/a pueda combinar la expresión corporal con la canción infantil y a la vez que logre cantar la misma.

La utilización de una serie de ejercicios tipo Taichí nos va a permitir de forma general, la relajación del niño con este trastorno de la conducta y enseñarle al mismo a controlar su intranquilidad en momentos de crisis

Desarrollar antes y después de la práctica de la actividad física ejercicios de respiración y relajación.

Gonzalo Domínguez López
VER NOTA COMPLETA INICIO
LEER MÁS
El Webstudio