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Deportes

02.10.2018
Italy
ESP |

La altura, un factor decisivo para algunos deportes

Un elemento tan básico como la talla de una persona puede marcar su progreso en ciertos deportes, en los que pasa a ser de suma importancia para triunfar
Yao Ming, exjugador chino de los Houston Rockets mide 2.29 metros. Fuente: pexels.com
Andrés Iniesta demuestra que en el fútbol se puede brillar sin sobresalir en altura. Fuente: flickr.com
Por lo general, cada deporte tiene un perfil físico de sus deportistas, el cual va evolucionando en función de los movimientos y las exigencias de este. Pero, la realidad es que en general una persona con cualquier tipo de cuerpo puede triunfar en muchos de los deportes más conocidos y con una importante repercusión en la población, siendo la altura el factor de mayor limitación a nivel general.
Cualquier individuo puede pesar más o menos, tener unos brazos más cortos o más largos o poseer una mayor zancada que el resto, medidas antropométricas que no suponen una limitación deportiva. Estos les ayudarán en mayor o menor medida a lograr los objetivos y a ser competitivos, algo que no sucede tanto con la talla de las personas, el único aspecto que te puede hacer triunfar en ciertas disciplinas.
 
El baloncesto, un deporte para altos
El baloncesto es un claro ejemplo de ello. Obviamente que hay personas de menor estatura que son grandes profesionales, pero lo normal es que los mejores jugadores midan muy por encima de la media de la población (hombres entre 1,70 y 1,80 metros en la mayoría de los países). Si consideramos a los tres últimos finalistas del trofeo MVP que la NBA, la liga profesional de baloncesto de mayor repercusión, reparte cada temporada, surge que LeBron James (2,03), James Harden (1,96) y Anthony Davis (2,11) que tienen una talla muy superior a la media mundial.
El simple hecho de que el aro donde se ha de encestar el balón esté levantado a 3,05 metros del suelo hace que los jugadores que están más cerca de este tengan mejores opciones de anotar canastas. De ahí que, en muchas ocasiones, se da el caso de que un club profesional, donde se mira más por el dinero que por otros aspectos, ficha a un jugador muy alto que apenas sabe manejar el balón. Pero lo que se busca es ponerle cerca de la canasta para que logre tomar todos los rebotes posibles y anotar con la facilidad que le dan esos centímetros que tiene de más con respecto a sus oponentes.
Sin embargo, la altura en muchas otras ocasiones puede significar algo negativo. Normalmente esta es sinónimo de torpeza, de poca agilidad con los pies y de tener un tiempo de reacción mayor. Todo ello son ventajas de las que se pueden aprovechar los individuos que no alcanzan esas estaturas, pero que poseen otras cualidades muy importantes también para el deporte.
 
El fútbol iba camino de lo mismo
En el fútbol hubo una época en la que se optaba por la altura más que por la calidad. Sin embargo, fue tanto en el FC Barcelona como en la selección española en donde se comenzó a romper con esa dinámica. Un conjunto de “bajitos” se paseaba por el mundo conquistando prácticamente cualquier título que se le ponía por delante y de ahí el deporte rey evolucionó en este aspecto. Esa es la etapa en la que la Roja ganaba todos los torneos a los que se presentaba, algo que no ha vuelto a ocurrir desde el 2012, pero que es esperable que vuelva a suceder lo antes posible, siendo una de las favoritos en el mercado de ganador de la Euro 2020 que Betway nos ofrece, donde cuenta con una cuota de 7.00 a día 24 de septiembre del 2018 por salir campeón de esta competición. Aunque, sin ninguna duda esa época dorada del fútbol español cambió la visión que se estaba teniendo de que la altura y la envergadura eran dos aspectos fundamentales para triunfar en esta disciplina.
Eso sí, lo bonito del deporte es que a pesar de todos los datos analíticos que se puedan recoger, finalmente los que lo practican son sujetos humanos que pueden fallar donde nunca suelen hacerlo o tener una inspiración fuera de lo común. Esto hace que haya hombres bajitos como Isaiah Thomas que puedan triunfar en la NBA a pesar de su 1,75 de altura o futbolistas que con sus más de dos metros son capaces de hacer auténticas maravillas con la pelota, siendo mucho más coordinados que algunos compañeros suyos con menor estatura.
Por lo general, cada deporte tiene un perfil físico de sus deportistas, el cual va evolucionando en función de los movimientos y las exigencias de este. Pero, la realidad es que en general una persona con cualquier tipo de cuerpo puede triunfar en muchos de los deportes más conocidos y con una importante repercusión en la población, siendo la altura el factor de mayor limitación a nivel general.
Cualquier individuo puede pesar más o menos, tener unos brazos más cortos o más largos o poseer una mayor zancada que el resto, medidas antropométricas que no suponen una limitación deportiva. Estos les ayudarán en mayor o menor medida a lograr los objetivos y a ser competitivos, algo que no sucede tanto con la talla de las personas, el único aspecto que te puede hacer triunfar en ciertas disciplinas.
 
El baloncesto, un deporte para altos
El baloncesto es un claro ejemplo de ello. Obviamente que hay personas de menor estatura que son grandes profesionales, pero lo normal es que los mejores jugadores midan muy por encima de la media de la población (hombres entre 1,70 y 1,80 metros en la mayoría de los países). Si consideramos a los tres últimos finalistas del trofeo MVP que la NBA, la liga profesional de baloncesto de mayor repercusión, reparte cada temporada, surge que LeBron James (2,03), James Harden (1,96) y Anthony Davis (2,11) que tienen una talla muy superior a la media mundial.
El simple hecho de que el aro donde se ha de encestar el balón esté levantado a 3,05 metros del suelo hace que los jugadores que están más cerca de este tengan mejores opciones de anotar canastas. De ahí que, en muchas ocasiones, se da el caso de que un club profesional, donde se mira más por el dinero que por otros aspectos, ficha a un jugador muy alto que apenas sabe manejar el balón. Pero lo que se busca es ponerle cerca de la canasta para que logre tomar todos los rebotes posibles y anotar con la facilidad que le dan esos centímetros que tiene de más con respecto a sus oponentes.
Sin embargo, la altura en muchas otras ocasiones puede significar algo negativo. Normalmente esta es sinónimo de torpeza, de poca agilidad con los pies y de tener un tiempo de reacción mayor. Todo ello son ventajas de las que se pueden aprovechar los individuos que no alcanzan esas estaturas, pero que poseen otras cualidades muy importantes también para el deporte.
 
El fútbol iba camino de lo mismo
En el fútbol hubo una época en la que se optaba por la altura más que por la calidad. Sin embargo, fue tanto en el FC Barcelona como en la selección española en donde se comenzó a romper con esa dinámica. Un conjunto de “bajitos” se paseaba por el mundo conquistando prácticamente cualquier título que se le ponía por delante y de ahí el deporte rey evolucionó en este aspecto. Esa es la etapa en la que la Roja ganaba todos los torneos a los que se presentaba, algo que no ha vuelto a ocurrir desde el 2012, pero que es esperable que vuelva a suceder lo antes posible, siendo una de las favoritos en el mercado de ganador de la Euro 2020 que Betway nos ofrece, donde cuenta con una cuota de 7.00 a día 24 de septiembre del 2018 por salir campeón de esta competición. Aunque, sin ninguna duda esa época dorada del fútbol español cambió la visión que se estaba teniendo de que la altura y la envergadura eran dos aspectos fundamentales para triunfar en esta disciplina.
Eso sí, lo bonito del deporte es que a pesar de todos los datos analíticos que se puedan recoger, finalmente los que lo practican son sujetos humanos que pueden fallar donde nunca suelen hacerlo o tener una inspiración fuera de lo común. Esto hace que haya hombres bajitos como Isaiah Thomas que puedan triunfar en la NBA a pesar de su 1,75 de altura o futbolistas que con sus más de dos metros son capaces de hacer auténticas maravillas con la pelota, siendo mucho más coordinados que algunos compañeros suyos con menor estatura.
Fabio Contissa
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