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Estudios Sociales

01.07.2021
Argentina
ESP |

El derecho de activar nuevas formas de representación política

Nuestra constitución es clara y contundente: nos advierte que el pueblo no delibera ni gobierna, lo hace por medio de sus representantes
El Juramento del Juego de Pelota, origen de la Revolución Francesa. Cuadro de Jacques-Louis David, Museo Nacional de Chateau, Versalles
Con tantos palos que te dio la vida 
y aún sigues dándole a la vida sueños.
Fayad Jamís
 
Existen múltiples coincidencias en que la democracia nos brinda un cierto grado de hospitalidad política. Asimismo, sostiene un tipo de representación que, luego de reiteradas abdicaciones fueron carcomiéndoles los aspectos más genuinos, más sinceros, para volcarse a tejer ficciones de baja calidad. En este marco, los dirigentes políticos y los parlamentarios simulan que nos representan y nosotros, simples ciudadanos con una diversidad de opiniones, hacemos el papel de ser unos seres humanos bien representados. 
Sabemos que la cultura política de una sociedad se va degradando por la falta de claridad y sinceridad de sus actores políticos. Al respecto, Joaquín Giannuzzi, lúcido e implacable, penetró con los filos de su poesía en el tejido social de los argentinos para pronosticar que esta sociedad morirá por falta de verdad
Nuestra constitución es clara y contundente: nos advierte que el pueblo no delibera ni gobierna. Gobiernan los representantes, que, vale aclarar, durante largos momentos se desprenden por completo de sus representados. 
La premisa, entonces, sería votar, callar, y ver casi todos los días fútbol por televisión. 
Insertos en un mundo mal herido, desorientado, con instituciones desacreditadas, si los ciudadanos no perciben hondamente las múltiples coerciones que se ciñen sobre ellos y no se atreven a poner en marcha iniciativas sociales y políticas alejadas de los grandes poderes públicos y privados que siempre quieren implantar, en distintos ámbitos, un orden no discutible, será difícil vislumbrar mejores horizontes.
 
-o-
 
Roberto Di Giano
Sociólogo, UBA
 
Sociólogo, UBACon tantos palos que te dio la vida 
y aún sigues dándole a la vida sueños.
Fayad Jamís
 
Existen múltiples coincidencias en que la democracia nos brinda un cierto grado de hospitalidad política. Asimismo, sostiene un tipo de representación que, luego de reiteradas abdicaciones fueron carcomiéndoles los aspectos más genuinos, más sinceros, para volcarse a tejer ficciones de baja calidad. En este marco, los dirigentes políticos y los parlamentarios simulan que nos representan y nosotros, simples ciudadanos con una diversidad de opiniones, hacemos el papel de ser unos seres humanos bien representados. 
Sabemos que la cultura política de una sociedad se va degradando por la falta de claridad y sinceridad de sus actores políticos. Al respecto, Joaquín Giannuzzi, lúcido e implacable, penetró con los filos de su poesía en el tejido social de los argentinos para pronosticar que esta sociedad morirá por falta de verdad. 
Nuestra constitución es clara y contundente: nos advierte que el pueblo no delibera ni gobierna. Gobiernan los representantes, que, vale aclarar, durante largos momentos se desprenden por completo de sus representados. 
La premisa, entonces, sería votar, callar, y ver casi todos los días fútbol por televisión. 
Insertos en un mundo mal herido, desorientado, con instituciones desacreditadas, si los ciudadanos no perciben hondamente las múltiples coerciones que se ciñen sobre ellos y no se atreven a poner en marcha iniciativas sociales y políticas alejadas de los grandes poderes públicos y privados que siempre quieren implantar, en distintos ámbitos, un orden no discutible, será difícil vislumbrar mejores horizontes.
 
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Roberto Di Giano
robaied@hotmail.com
Sociólogo, UBA
Roberto Di Giano
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