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Aventura en la Naturaleza

09.02.2015
España
ESP |

Deportes de aventura en la escuela: Escalada

La Actividad Física en el Medio Natural en al área de Educación Física, permite el desarrollo del alumno en el campo conceptual, en las habilidades y actitudes
Generalidades sobre el material de escalada
Travesías normales y con giros
Trepas de velocidad
Recorridos de obstáculos
Preparación de anclajes
Trepas aseguradas
Escalada ciega
Escalada en travesía
Escalada en triángulo o en círculo
Pasamanos en zig-zag

Introducción

La Educación Física debe incorporar contenidos que desarrollen la sensibilidad del alumnado con respecto al medio natural, fomente su conocimiento y respeto y favorezcan su disfrute.

Se hace pues, necesario conocer normas, medidas y reglamento para la realización de actividades en la naturaleza. El estudio de las características del medio natural a través del aprendizaje de técnicas de orientación, topografía y de reconocimiento de formas y elementos del paisaje, harán posible su adaptación al medio.

Al tratarse de un entorno no habitual se requiere un conocimiento de las normas específicas de seguridad, protección y precauciones que se tendrán en cuenta en la utilización y disfrute del medio natural. Deberá informarse sobre lugares, zonas, instalaciones de permanencia, parques, reservas naturales, donde se podrán realizar actividades de este tipo.

 

Tareas y desarrollo

Generalidades sobre el material de escalada: Conceptos y terminología: Arnés, cuerda, mosquetones, etc.

Travesías normales y con giros: Recorridos horizontales por la parte baja, media y alta de las espalderas. Progresar normalmente con giros sobre el eje longitudinal del cuerpo.

Trepas de velocidad: Trepar en diagonal subiendo y bajando para tocar con el pie los puntos señalados por el profesor. Se cronometra para ver quien lo puede hacer a mayor velocidad. Proteger la zona de caída con colchonetas.

Recorridos de obstáculos: Los obstáculos los podemos crear con bancos suecos apoyados en los travesaños, con picas, aros, bloques de espuma atados, etc. La disposición de los obstáculos debe obligar a encogerse y estirarse al máximo, a buscar posturas de traspasos inusuales y comprometidos, y sobre todo, a controlar la posición de todos los segmentos corporales para conseguir flanquear las dificultades sin tocarlas.

Preparación de anclajes: montaje con las combas o cintas de escalada, de anclajes simples y en triángulo, instalados en los últimos barrotes de las espalderas.

Trepas aseguradas: Práctica y preparación de seguros (aseguramiento de trepa de compañero mediante un ocho) y los anclajes preparados en la actividad anterior), rappeles (excelente medio para empezar a habituarse a esta técnica sin salir del centro) y pasamanos. Por último, independientemente del medio en el que estemos practicando, es conveniente probar diferentes posiciones de progresión; incluso las que provocan caída. Por ejemplo; intentar escalar con dos puntos de apoyo en los cambios de presa, subir sólo con fuerza de brazos, pegarse totalmente a la pared…, y comprobar personalmente lo que sucede.

Escalada ciega: Trepar y escalar sobre escalas, espalderas o rocas con los ojos vendados y, por supuesto convenientemente asegurados por el profesorado. Sin la ayuda de la vista hará falta sacar el máximo partido de los demás sentidos, incluido el oído para atender las indicaciones del profesor.

Escalada en travesía: Escaladas horizontales con arnés de seguridad (en travesía) sobre muros de piedra o una pared de roca, y a media altura. Un compañero sigue desde abajo las evoluciones de su pareja para así ayudarle en su progresión.

Escalada en triángulo o en círculo: Enganchados a un arnés los alumnos harán ejercicios de escalada a poca altura en triángulo o en círculo. Para que se den cuenta de la dificultad del camino de bajada y no se aventuren por su cuenta en zonas demasiado arriesgadas para ellos, conviene hacer ejercicios de descenso por el mismo camino de subida, descensos en triángulo y en círculo.

Pasamanos en zig-zag: El escalador lleva dos mosquetones enganchados al arnés de pecho. Se avanza por la pared o por la cuerda (según el tipo de pasamanos) y al llegar a cada fraccionamiento de la cuerda que sirve de seguro, suelta un mosquetón y lo asegura en el siguiente tramo; a continuación ya puede soltar el segundo mosquetón y engancharlo de igual forma. Procediendo con esta secuencia, el alumno o alumna siempre se encuentra asegurado por uno o por dos mosquetones. Cuanto más horizontal se tiende una cuerda en un pasamanos o tirolina menos tensión soporta, por lo que los anclajes deberán efectuarse con toda meticulosidad, no permitiendo que avance más de una vez una persona por la cuerda.

Antonio Manuel Manzaneda Martínez
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